Trabajo decente para quienes cuidan: el sindicalismo plantea transformar la organización social de los cuidados

24 de septiembre de 2026

La CSA participó en la quinta sesión de la VI Cohorte sobre Cuidados, dedicada a los derechos y las condiciones laborales de las personas trabajadoras remuneradas del cuidado. Amanda Corcino, presidenta del CMTA de la CSA y representante de la CUT Brasil, llamó a fortalecer un sindicalismo con perspectiva de feminismo de clase y a garantizar que los sistemas de cuidados no se construyan sobre la precarización laboral.

La discusión sobre los cuidados requiere poner en el centro a quienes realizan este trabajo. Ese fue uno de los principales ejes de la quinta sesión de la VI Cohorte sobre Cuidados, realizada el 24 de septiembre, que abordó los desafíos de la formalización, la protección social, el reconocimiento y la garantía de condiciones de trabajo decente para las personas trabajadoras remuneradas del cuidado.

En representación de la Confederación Sindical de trabajadores y trabajadoras las Américas (CSA), Amanda Corcino, puso el foco en la necesidad de transformar también las propias estructuras sindicales para avanzar hacia una agenda de cuidados con perspectiva de género y de clase.

Un sindicalismo con perspectiva de feminismo de clase

Durante su intervención, Amanda Corcino destacó que hablar de trabajo decente en los cuidados significa también hablar de fortalecimiento y transformación sindical.

Desde esta perspectiva, los cuidados no pueden ser considerados una agenda exclusivamente de mujeres ni una responsabilidad privada de las familias. Se trata de trabajo, tanto remunerado como no remunerado, y de una dimensión fundamental de la protección social y de la sostenibilidad de la vida.

La dirigente sindical señaló la importancia de avanzar hacia organizaciones sindicales más democráticas e igualitarias, con una participación efectiva de las mujeres en los espacios de decisión.

El desafío, planteó, es transformar las desigualdades que atraviesan la organización social de los cuidados —entre ellas las desigualdades de género, clase y raza— y colocar esta agenda en el centro de la acción sindical.

No hay sistemas de cuidados de calidad con trabajo precario

Uno de los mensajes centrales de la participación de la CSA fue la necesidad de garantizar trabajo decente para quienes realizan cuidados.

La formalización, los salarios dignos, la igualdad salarial por trabajo de igual valor, la seguridad y salud en el trabajo, la protección social, la formación y profesionalización, la regulación laboral, la libertad sindical y la negociación colectiva forman parte de una agenda indispensable para el sector.

“No podemos construir sistemas de cuidados de calidad sobre la base de trabajo precario”, plantea la CSA en su propuesta para fortalecer una agenda sindical regional de cuidados.

Para la organización sindical, los sistemas de cuidados deben generar empleos justos y condiciones de trabajo decente, y no limitarse a ampliar la oferta de servicios.

Liberar tiempo y garantizar derechos para cuidar

La sesión también permitió abordar una dimensión fundamental: el tiempo.

Las políticas de cuidados deben contribuir a liberar tiempo para que las personas trabajadoras puedan cuidar, evitando que las responsabilidades familiares recaigan de manera desproporcionada sobre las mujeres.

En este sentido, mecanismos como las licencias de maternidad, paternidad y parentalidad, junto con otras medidas de corresponsabilidad, son herramientas relevantes para avanzar hacia una distribución más justa de las responsabilidades de cuidado.

La agenda de la cohorte contempla específicamente el análisis de los tiempos para el cuidado y, en la sesión dedicada al trabajo remunerado, la discusión sobre las condiciones necesarias para garantizar trabajo decente.

Experiencias, procesos y desafíos

La jornada también contó con la participación de Corina Rodríguez, quien aportó elementos sobre las experiencias, procesos y desafíos relacionados con la organización social de los cuidados.

La agenda regional muestra que los sistemas de cuidados requieren políticas integrales, participación social y una mirada que incorpore las distintas realidades territoriales y las desigualdades que atraviesan a quienes cuidan y a quienes necesitan cuidados.

Para la CSA, esto supone avanzar hacia políticas que reconozcan, reduzcan y redistribuyan las cargas de cuidado, además de reconocer y remunerar adecuadamente a quienes realizan estos trabajos.

Derechos de quienes cuidan de forma remunerada

Otro de los ejes de la discusión fue la necesidad de garantizar políticas y derechos para las personas que realizan cuidados de forma remunerada.

La agenda sindical incluye la formalización del empleo, la protección social, la negociación colectiva, la libertad sindical, la prevención y erradicación de la violencia y el acoso, así como la ratificación e implementación de los Convenios de la OIT vinculados con la igualdad, las responsabilidades familiares, el trabajo doméstico y la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.

La sesión reunió también a Pimpi Colombo, del Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina; Claribed Palacios, presidenta de UTRASD; Nadia González-Elizondo, de CONCAMIN; y Ana Lucía Blanco, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Costa Rica.

Una agenda estratégica para el movimiento sindical

Para la CSA, colocar los cuidados en el centro de la agenda laboral significa también fortalecer la organización y representación sindical de quienes realizan estos trabajos.

Esto implica incorporar los cuidados a la negociación colectiva, el diálogo social y las políticas públicas, ampliar las alianzas con movimientos feministas, comunitarios y sociales, y fortalecer la participación sindical en el diseño, implementación y evaluación de los sistemas integrales de cuidados.

La organización viene planteando una agenda regional que incluye campañas de visibilización, formación sindical, producción de conocimiento, articulación regional, incidencia para la ratificación e implementación de normas internacionales y fortalecimiento de la organización de las trabajadoras y trabajadores de cuidados.

El desafío, en definitiva, es avanzar hacia una sociedad en la que cuidar no signifique precarizar, y en la que las responsabilidades necesarias para sostener la vida sean distribuidas de manera más justa.

Reconocer, reducir, redistribuir, remunerar y representar los trabajos de cuidados es también una tarea de transformación sindical y de justicia social.

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