Convergencia Sindical de Panamá, con el acompañamiento de la CSA y la OIT-ACTRAV, realizó los días 12 y 13 de agosto un espacio de formación y debate sobre transición justa, cambio climático y participación sindical, en el marco del Día Internacional de la Juventud.
En el marco del Día Internacional de la Juventud, las juventudes sindicales de Panamá se reunieron los días 12 y 13 de agosto para debatir los desafíos que plantea el cambio climático y avanzar en la construcción de una agenda sindical vinculada a la transición justa, el trabajo decente, la protección social y la participación política de las nuevas generaciones.
La actividad fue organizada por Convergencia Sindical de Panamá, con el acompañamiento de la Confederación Sindical de trabajadores y trabajadoras de las Américas (CSA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y reunió durante dos jornadas a representantes sindicales, juventudes trabajadores, especialistas y actores vinculados a las políticas ambientales y climáticas del país.
La apertura contó con la participación de Maribel Batista, especialista de OIT ACTRAV; Kaira Reece, Secretaria de Desarrollo Sustentable de la CSA; Álvaro Coronel, del equipo técnico de la CSA; Eduardo Gil, Secretario General de Convergencia Sindical; e Isabel Guzmán, Secretaria General Adjunta y directora de formación de Convergencia Sindical (CS Panamá), además de representantes de la juventud de la central panameña.
Las juventudes, protagonistas de las transiciones
En su intervención, Maribel Batista destacó la importancia de fortalecer el protagonismo de las juventudes sindicales frente a las profundas transformaciones que atraviesan el mundo del trabajo. Señaló que los jóvenes son actores fundamentales ante procesos como la transición climática, los cambios demográficos y migratorios, la transición hacia la formalidad y las transformaciones de los modelos económicos.
Desde la perspectiva de la OIT, subrayó la relación entre estos procesos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente aquellos vinculados con la energía sostenible y el trabajo decente. En este sentido, planteó el desafío de garantizar que las transformaciones necesarias para enfrentar la crisis climática no se traduzcan en pérdida de derechos, sino que permitan construir condiciones de trabajo decente y comunidades más resilientes.
Batista también destacó el trabajo que Convergencia Sindical y las organizaciones sindicales panameñas vienen desarrollando en torno a la transición justa y reafirmó el acompañamiento de la OIT a estos procesos.
Una transición justa con derechos y justicia social
Por su parte, Kaira Reece, Secretaria de Desarrollo Sustentable de la CSA, reafirmó que la transición justa constituye una de las prioridades estratégicas del movimiento sindical de las Américas.
En representación del Secretariado de la CSA, Reece transmitió el saludo del Secretario General, Rafael Freire, y destacó el compromiso de la Confederación con el proceso impulsado por Convergencia Sindical y las organizaciones sindicales de Panamá.
La dirigente sindical remarcó que la transición justa debe estar vinculada a la protección social, la justicia social, los derechos laborales y el trabajo decente. Para la CSA, no puede existir justicia ambiental sin justicia social, ni procesos de transición que dejen atrás a las trabajadoras y los trabajadores, a las comunidades o a los territorios.
“La transición no será justa si deja a trabajadoras y trabajadores atrás”, fue uno de los principales mensajes de su intervención, en la que también planteó la necesidad de garantizar formación y recalificación profesional, proteger los ingresos y las condiciones de vida de quienes puedan verse afectados por las transformaciones productivas e incorporar estos procesos a la negociación colectiva.
Reece destacó además que la crisis ambiental también constituye una crisis de salud y de seguridad para quienes trabajan, dado que el cambio climático está modificando las condiciones en las que se desarrolla el trabajo.
Para la CSA, el desafío es pasar de las declaraciones a una acción sindical concreta, construyendo propuestas nacionales, territoriales y regionales y garantizando que las organizaciones sindicales sean protagonistas de las decisiones que definirán el futuro del trabajo y de las sociedades. Sociedades.
Del territorio a la acción sindical
Álvaro Coronel, integrante del equipo técnico de la CSA, compartió también la experiencia de trabajo desarrollada junto a las centrales sindicales de Colombia en torno a la transición justa y la democracia energética.
A partir de esa experiencia, destacó la importancia de territorializar las propuestas, identificando los principales conflictos ambientales, los actores presentes en cada territorio, las estructuras de poder y las posibilidades de construir alianzas.
Coronel subrayó que la transición justa requiere fortalecer la unidad sindical y establecer vínculos con los movimientos sociales y otros sectores de la sociedad civil. Estas alianzas, señaló, no deben limitarse a sumar fuerzas, sino también incorporar diferentes miradas, experiencias y sensibilidades a la construcción de las propuestas.
En ese sentido, destacó la necesidad de vincular la agenda sindical tradicional con los nuevos desafíos del mundo del trabajo y con las preocupaciones de las nuevas generaciones.
Juventud, liderazgo y renovación sindical
El Secretario General de Convergencia Sindical, Eduardo Gil, destacó el significado de realizar la actividad precisamente en el Día Internacional de la Juventud y señaló que estos espacios son fundamentales para fortalecer la participación política de las nuevas generaciones y garantizar la renovación de la dirigencia sindical.
Gil llamó a las y los jóvenes a asumir progresivamente mayores responsabilidades dentro de las organizaciones, aprovechando el intercambio con quienes cuentan con mayor experiencia y construyendo procesos de formación y acompañamiento entre generaciones.
“La juventud tiene que mirar estos temas”, sostuvo, al vincular la crisis climática con problemas concretos que afectan a la sociedad panameña, entre ellos el desempleo de las juventudes, los impactos del calentamiento global, las transformaciones productivas y los desafíos de la seguridad social.
El dirigente también destacó la necesidad de analizar de manera integral fenómenos que muchas veces son abordados por separado, considerando cómo las crisis ambientales, económicas, sociales y geopolíticas terminan afectando las condiciones de vida y de trabajo de la población.
De la formación a una hoja de ruta colectiva
Durante las dos jornadas, el encuentro permitió avanzar desde el análisis de la situación nacional hacia la construcción de propuestas y mecanismos de incidencia sindical.
La primera jornada incluyó el análisis de la actualización de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC 3.0) de Panamá, con especial atención a los avances en materia de transición justa, así como la presentación del proyecto de Ley Marco de Cambio Climático y Transición Verde.
También se compartieron experiencias de participación sindical en procesos de transición justa y se debatió el estado de las políticas climáticas del país, incorporando una perspectiva de género y ambiental.
Las juventudes participantes trabajaron posteriormente en grupos para discutir el papel de los sindicatos en los procesos de transición justa y las formas de intervención sindical.
El segundo día estuvo dedicado a profundizar el conocimiento sobre las negociaciones climáticas internacionales y la participación de las organizaciones de la sociedad civil, incluyendo los principales aspectos de la COP30, realizada en Belém do Pará, Brasil, en 2025.
El programa también abordó la construcción de alianzas para fortalecer la participación y la incidencia política desde los territorios, con especial atención a la articulación en torno a las NDC.
Construir el próximo paso
Como resultado del proceso de formación y debate, la actividad cerró con el diseño de una hoja de ruta colectiva, orientada a definir los próximos pasos de las juventudes sindicales de Convergencia Sindical frente a la agenda climática y de transición justa.
El encuentro reafirmó así la importancia de que las juventudes no sean únicamente destinatarias de las políticas de transición, sino sujetos políticos y sindicales activos en su construcción, capaces de disputar las decisiones que definirán el futuro del trabajo, de los territorios y de las comunidades.
Para el movimiento sindical, la transición justa implica mucho más que transformar las matrices productivas y energéticas: supone garantizar trabajo decente, protección social, formación profesional, derechos laborales, igualdad de género, participación sindical y justicia ambiental.


