La Confederación Sindical de trabajadores y trabajadoras de las Américas (CSA) y sus afiliadas en Colombia analizaron los desafíos ambientales, laborales y políticos de la transición energética y avanzaron en propuestas para fortalecer la acción sindical, el diálogo social y la negociación colectiva.
Bogotá, Colombia – La CSA, junto con sus organizaciones afiliadas en Colombia, realizó los días 10 y 11 de agosto el Taller de Ambiente y Trabajo, un espacio de análisis y construcción colectiva orientado a fortalecer una agenda sindical frente a los desafíos de la transición justa, la democracia energética y la defensa de los derechos laborales y ambientales.
El encuentro reunió a representantes de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) y la Confederación General del Trabajo (CGT), junto con organizaciones y aliados del movimiento sindical y ambiental. La apertura contó con la participación de Nallely Domínguez, Secretaria de Políticas Sociales de la CSA, en representación de la Secretaría; Fabio Arias, presidente de la CUT; representantes de la CTC y la CGT; y Diana Botero, Oficial de Programas para América Latina de la Agencia Sindical Danesa para el Desarrollo (DTDA).
Durante las dos jornadas, el taller permitió analizar el escenario político y ambiental colombiano, los desafíos que enfrenta el sindicalismo ante las transformaciones de la matriz energética y las oportunidades para construir una respuesta sindical articulada.
De la resistencia a una agenda sindical propositiva
Uno de los ejes centrales del debate fue la necesidad de fortalecer la capacidad del movimiento sindical para intervenir de manera proactiva en los procesos de descarbonización y transformación energética.
Las discusiones abordaron el contexto político actual y sus implicaciones para las reformas sociales, la agenda ambiental y la defensa de la negociación colectiva. También se analizaron los desafíos derivados de la COP30 y los resultados de la Conferencia de Santa Marta, así como la importancia de profundizar la articulación entre los movimientos sindicales, sociales y ambientales.
En este marco, se reafirmó la necesidad de que la transición energética no sea definida exclusivamente desde criterios económicos o empresariales, sino que incorpore una perspectiva de justicia social, derechos laborales, participación democrática y soberanía energética.
Transición justa y democracia energética
El taller avanzó en la discusión de elementos centrales para construir una visión sindical compartida sobre la transición justa y la democratización de la energía, tomando como referencia los aportes construidos por la CSA, ATALC y MMM Brasil.
El debate permitió identificar obstáculos y principios para una transformación del modelo energético que coloque en el centro las necesidades de las comunidades y de las personas trabajadoras, así como la importancia de discutir modelos de propiedad pública y gestión social que contribuyan a garantizar la soberanía energética y la desmercantilización de la energía.
Un aspecto destacado fue la necesidad de fortalecer una perspectiva unitaria entre la CUT, la CTC y la CGT para avanzar en una agenda común frente a la transición energética.
El territorio como punto de partida
Durante el segundo día, el taller puso especial énfasis en la dimensión territorial de la transición justa. A través de un laboratorio de alternativas y diálogo social, se planteó la construcción de un mapeo territorial de los conflictos socioambientales, particularmente en zonas vinculadas a actividades minero-energéticas, como corredores mineros y zonas petroleras.
La propuesta contempla identificar los conflictos existentes en cada territorio, analizar sus impactos sociales y ambientales, reconocer a los distintos actores involucrados y, al mismo tiempo, identificar las oportunidades concretas para impulsar procesos de transición justa.
Este enfoque busca que la política sindical parta de las realidades concretas de los territorios y de las comunidades y personas trabajadoras afectadas por los procesos de transformación ambiental y energética.
El ejercicio contó con aportes de organizaciones aliadas, entre ellas CENSAT Agua Viva, representada por Christian Torres, y permitió reforzar la importancia de construir alianzas entre el movimiento sindical y las organizaciones ambientales y sociales.
Llevar la transición justa a la negociación colectiva
Otro de los principales ejes de trabajo fue la relación entre transición justa y negociación colectiva.
A través de una simulación de negociación y de mesas de diálogo tripartito, las organizaciones participantes trabajaron sobre la posibilidad de incorporar cláusulas vinculantes de transición justa en los convenios y procesos de negociación colectiva.
La propuesta apunta a que las transformaciones productivas y energéticas incorporen garantías concretas para las personas trabajadoras, incluyendo participación sindical, protección del empleo, formación y reconversión profesional, condiciones laborales dignas y mecanismos de diálogo social.
De esta manera, la transición justa deja de ser solamente un principio general y se convierte en una agenda con herramientas concretas de incidencia y negociación.
Hacia una agenda sindical común
El taller concluyó con la definición de elementos para una hoja de ruta común y con el compromiso de fortalecer la articulación entre las tres centrales sindicales colombianas, la CSA y sus organizaciones aliadas.
Entre los próximos desafíos se encuentra consolidar un bloque popular capaz de articular las agendas sindical, ambiental y social; definir metas de incidencia frente a las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs); y dar continuidad al proceso de construcción de propuestas comunes.
La CSA reafirma así su compromiso con una transición justa que garantice derechos, participación democrática y justicia ambiental, y que coloque a las personas trabajadoras y a las comunidades en el centro de las decisiones sobre el futuro energético de la región.







