Como cada 12 de agosto, desde la CSA reafirmamos que la juventud trabajadora no representa únicamente el futuro del movimiento sindical, sino que es una fuerza organizada que transforma el presente.
El mundo actual está marcado por profundas desigualdades y múltiples crisis, expresiones de un modelo que concentra riqueza, amplía las desigualdades y pone en riesgo el presente y el futuro de nuestros pueblos. Un mundo dirigido por personajes inhumanos cegados por el poder, sin conciencia ni moral, cuyas atrocidades vemos y escuchamos todos los días. Los vemos alegremente bombardeando pueblos, secuestrando dirigentes, explotando a los trabajadores y trabajadoras y disfrutando del sufrimiento de los más vulnerables.
Frente a este escenario, las juventudes reafirmamos nuestra identidad como clase trabajadora y nuestra convicción de que la organización colectiva sigue siendo la herramienta más poderosa para transformar la realidad. Desde cada lugar de trabajo, comunidad y organización sindical las juventudes defendemos la democracia, la paz, los derechos humanos, la igualdad de género y la transición justa como condiciones indispensables para construir sociedades más justas.
No aceptamos la precariedad y el individualismo como la mejor o incluso única opción posible. Exigimos trabajo con derechos, salarios dignos, protección social universal, libertad sindical, negociación colectiva y pleno respeto al derecho de huelga. Nadie debería tener que elegir entre tener derechos o tener trabajo; entre levantar la voz o aguantar en silencio.
El acceso a servicios de salud de calidad, a la educación, a la cultura, al cuidado y al descanso no puede ser un privilegio de unos pocos. No queremos más jornadas interminables, multiempleo y la inestabilidad económica que destruye nuestra salud mental. Defendemos nuestro derecho al tiempo. Y tenemos muy claro que la innovación tecnológica y la inteligencia artificial sólo constituyen un avance si se colocan al servicio del bienestar colectivo, reduciendo las desigualdades y ampliando las oportunidades de las juventudes.
Reafirmamos nuestro compromiso con un sindicalismo sociopolítico, feminista, interseccional y democrático que dialogue con diferentes movimientos sociales y con todas las organizaciones que luchan por sociedades más igualitarias. Sabemos que la unidad es nuestra mayor fortaleza y que los derechos nunca fueron una concesión, sino el resultado de la organización de quienes decidieron no resignarse.
En este Día Internacional de la Juventud la CSA renueva su compromiso con la defensa del derecho de las juventudes a participar activamente en los espacios de toma de decisiones. Porque el futuro no se espera: se construye desde ahora, con más democracia, más derechos, más organización y más solidaridad. Y la democracia sólo puede fortalecerse con más participación y protagonismo de las juventudes. Para ello, los sindicatos juegan un papel fundamental y tienen aún el desafío de redoblar esfuerzos para abrir más espacios a las nuevas generaciones, fortaleciendo el liderazgo juvenil e incluyendo activamente y en igualdad de condiciones a toda la diversidad de la clase trabajadora: mujeres, migrantes, afrodescendientes, indígenas, personas en situación de discapacidad, comunidad LGBTIQ+, entre otras personas históricamente discriminadas.
Las juventudes trabajadoras de las Américas abrazamos la diversidad, nos organizamos y ESTAMOS EN MOVIMIENTO POR NUESTRO DERECHO AL FUTURO.



