El movimiento sindical de las Américas en defensa de la democracia y la paz
Este 10 de diciembre conmemoramos un nuevo aniversario de la declaración de los DDHH. El sindicalismo de las Américas sigue plenamente comprometido con la defensa de la democracia, la paz y la integración regional como condiciones fundamentales para la plena vigencia de los DDHH y la justicia en nuestra región.
Nos encontramos en una coyuntura global muy compleja para el ejercicio de los DDHH. Continúa el genocidio contra la población palestina en la franja de Gaza por parte del Estado de Israel. Persisten numerosos conflictos armados en el mundo y se destinan cada vez más recursos para la industria armamentista.
La extrema derecha avanza en la región y en el mundo con su discurso de odio y miedo, imponiendo su relato de control y seguridad basado en la criminalización de las personas migrantes, amenazas a los derechos de las mujeres y las poblaciones LGBTQI+ y utilizando la represión policial contra las juventudes pobres, periféricas y racializadas, y contra las y los defensores ambientales.
También los sindicatos, sindicalistas, trabajadoras y trabajadores vuelven a estar en el foco de los gobiernos autoritarios y antidemocráticos. La persecución, criminalización y judicialización están impidiendo la acción de los sindicatos y facilitando el ataque y destrucción a los derechos laborales, inviabilizando la negociación colectiva y el diálogo social.
Una amenaza grave también ronda la región latinoamericana y caribeña. El gobierno de los EEUU viene realizando una gran movilización militar en la región bajo el supuesto argumento de combate al «narcoterrorismo». Más de 80 personas han sido asesinadas en aguas del caribe y el pacífico. Rechazamos cualquier acción militar en Venezuela, hecho que solo agravaría la situación de la paz y de los derechos humanos en nuestra región.
La democracia, las instituciones e instrumentos internacionales que garantizan la convivencia entre pueblos y naciones están en entredicho por los proyectos autoritarios y neofacistas que niegan el acumulado de avances civilizatorios, como la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos.
En este momento tan complejo el sindicalismo de las Américas reafirma su compromiso con la democracia y el papel de los sindicatos como instrumentos de justicia, de paz y de diálogo social.



