Quebec: Huelga estudiantil

publicado el 26/07/2012 a las 00:00 , por Thomas Chiasson-LeBel* y Karine L'Ecuyer, Alainet .

El movimiento estudantil de Québec, Canadá, logra movilizar miles de jóvenes frente a medidas neoliberales del gobierno

Quebec, ¿la América Latina del Norte?

/Desde mediados de febrero, la Provincia de Québec (Canadá) es escenario de un movimiento de protestas populares de una magnitud sin precedentes.  Su origen es la huelga estudiantil más importante en la historia de la Provincia.  En su momento más fuerte, más de 300.000 estudiantes postsecundarios abandonaron las aulas (sobre un total de aproximadamente 400.000). Las tres manifestaciones más importantes movilizaron más de 200.000 personas. Además de estas concentraciones gigantescas, el movimiento estudiantil sorprendió por la cantidad (varias por día) y la creatividad de sus formas de acción, como también por su valentía frente a las medidas represivas estatales. 

El período de verano ha marcado un momento de calma; pero considerando que el gobierno ha aprobado una ley especial anti-huelga que suspendió el periodo escolar en varias instituciones, es posible que a partir de mediados de agosto, con el retorno forzado a las aulas, el movimiento encuentre un nuevo aliento.
 
Las reivindicaciones estudiantiles
 
La reivindicación que dio origen al movimiento fue la oposición al incremento gradual en 75% de las cuotas de escolaridad que debe aplicarse en septiembre de 2012.  Este aumento llevará las cuotas de escolaridad a un promedio de $ 3.800 por año en 2017.  Ello ocurre luego de una primera ola de alzas en el costo de las cuotas, que pasaron de $ 1.700 por año en 2007 a $ 2.200 en promedio para el año 2012.  Si el plan del gobierno se mantiene, significará duplicar los costos en apenas diez años.
 
Pero la médula de la huelga estudiantil va mucho más allá que una simple cuestión de dinero: es la voluntad de defender a la universidad como un lugar universalmente accesible de intercambio de conocimientos y de desarrollo del pensamiento crítico. No obstante, a pesar de la movilización sin precedentes, el Gobierno ha mantenido una línea dura, desplegando a la policía en lugar de negociar, aun cuando las sumas en juego no son muy significativas para el presupuesto del Estado.

Esta terquedad gubernamental justifica la tesis según la cual, detrás del aumento de las cuotas de escolaridad, se perfila, de hecho, la voluntad de transformar la relación de los estudiantes con su educación.  No se trata tanto de refinanciar las universidades, cuanto que de establecer el principio del "usuario-pagador", con el cual la educación pasaría de la esfera del derecho a la de bien de consumo, o mejor dicho de activo, en el que los in iduos invierten egoístamente con miras a aumentar su capital humano para venderse me or en el mercado laboral.
 
Ahora bien, transformar la educación y el conocimiento en una mercancía solo puede favorecer a quienes ya están en condiciones de beneficiarse del desarrollo de este mercado, en detrimento de quienes luchan por condiciones dignas en una sociedad capitalista.
 
En su lucha contra el aumento de las cuotas, el movimiento estudiantil se opone al modelo de sociedad que pretende imponer un gobierno corrupto a sueldo de los intereses de la burguesía.  Existe, entonces, una lucha de clases en Quebec, tanto en términos de actores implicados como de contenidos.
 
Políticos corruptos pro extractivismo
 
Para entender este movimiento, es necesario ubicarlo en el contexto. Además de sus particularidades institucionales (la educación siendo de jurisdicción provincial, Quebec ha desarrollado una red propia de educación postsecundaria, sobre todo francófona), el contexto de Quebec también está marcado por la corrupción.  El gobierno del Partido Liberal, en el poder desde 2003, ha sido objeto de numerosas denuncias relativas a los contratos públicos, que serían más fácilmente otorgados a los donantes del partido.
 
Es más, el gobierno implementa políticas de desarrollo extractivista que enfrentan una fuerte oposición.  Los proyectos de explotación de gas de esquisto en el valle del río San Lorenzo han provocado muchas reacciones.  Recientemente, el gobierno puso en marcha su principal plan de desarrollo de la provincia, el Plan del Norte. Se trata de un proyecto de grandes inversiones (80 mil millones de dólares) principalmente estatales, para la construcción de infraestructuras para que las empresas mineras saqueen los recursos no renovables del Norte.  Sin embargo, las inversiones anunciadas están lejos de garantizar una rentabilidad adecuada(8) y hay frecuentes tensiones con los pueblos indígenas de la región.  Si bien la huelga se centró en demandas en el área de la educación, se podía oír a manifestantes que gritaban: "No a la minería gratuita, sí a la educación gratuita".
 
De este modo, el tema de la educación se transformó en una reflexión sobre el proyecto social.  Sin embargo, es sin duda el movimiento estudiantil el que está a la raíz del levantamiento.
 
La creatividad de un movimiento
 
La movilización estudiantil marcará a Quebec por la ersidad de sus modos de acción.  Además de las manifestaciones tradicionales y de algunos bloqueos de carácter económico, los y las manifestantes dejaron rienda suelta a su imaginación: manifestaciones (casi) desnudas, sesiones de yoga en medio de intersecciones muy transitadas, tatuajes con el cuadrado rojo…
 
Otro ejemplo, la huelga tuvo un símbolo: un pequeño cuadrado de fieltro rojo, que estudiantes y simpatizantes de la causa se abrochaban en un lugar visible.  Las calles de Quebec están repletas de personas que lo lucen y así se reconocen entre ellas.  Este símbolo ha adquirido la suficiente fuerza como para que el gobierno se sienta obligado a demonizarlo, asociándolo con la violencia y la intimidación(9).  Debido a que lo llevaban, algunos electores fueron impedidos de votar en una elección local(10), mientras que hay reportes periodísticos de casos de flagrante discriminación política por parte de la policía(11). Este símbolo, fácilmente reproducible, se ha convertido en un entramado político en sí mismo.
 
Otro punto fuerte del movimiento es el uso de las redes sociales, que han ayudado a contrarrestar los medios de comunicación tradicionales.  Alimentando el sensacionalismo, éstos tienden a retratar a los manifestantes como violentos; imagen que fue corregida por videos aficionados y fotos que circulan en Internet, que pusieron de relieve la violencia de la represión.  Ello explica probablemente la continuación del movimiento, a pesar de una represión sin precedentes.  En efecto, se contabilizan más de 3.000 detenidos, entre ellos un diputado, y varios heridos de gravedad.
 
Este flujo de información ha erosionado, posiblemente, la legitimidad de la violencia estatal.  Ello ayuda a explicar por qué la ley especial, aprobada a fines de mayo, haya sid

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