Preparación para la 16a CIT

publicado el 25/05/2011 a las 00:00 .

EEUU: Se realizó en Washington la reunión preparatoria de la XVI Conferencia Interamericana de Trabajo


Presentación de Gerardo Martinez, presidente del Consejo Sindical de Asesoramiento Técnico (COSATE) en el marco de las reuniones preparatorias de la XVI Conferencia Interamericana de Trabajo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se realizó en Washington del 16 al 19 de mayo.
< >Agradezco esta oportunidad que tenemos como COSATE de intervenir en un tema central que es el dialogo social en nuestra región sobre todo cuando coyunturalmente estamos ante una muy buena oportunidad para consolidarlo y extender sus beneficios a los trabajadores y a la sociedad toda haciéndola más justa y equitativa.

Hoy, en América Latina  hay nuevas condiciones tanto políticas como económicas que no se  conocían de desde hace tiempo, son oportunidades que no podemos perder, para construir una sociedad donde la justicia social sea efectiva y tangible.

Vivimos todos en democracia y nuestros presidentes han institucionalizado y consolidado el dialogo político  a partir de proyectos regionales; quizás, el mas importante, el “UNASUR” un verdadera “idea” de unión política que ha permitido lograr niveles importantes de estabilidad con ágiles mecanismos para morigerar incertidumbres institucionales como fuera lo de Ecuador.

En el mismo sentido el crecimiento de la región en su generalidad, nos permite avizorar una estabilidad económica sostenida, que hacia tiempo que no teníamos. Sin embargo este proceso económico se da en el marco de una notable desigualdad entre los in iduos.

Entonces la deuda pendiente de la región es la estabilidad social que debe completar la estabilidad política y la económica

Así, como fuimos capaces de crear las condiciones para lograr la estabilidad política  y el crecimiento sostenido en una región signada por su inestabilidad, debemos crear las condiciones para lograr la estabilidad social

Así como fue el dialogo político el instrumento que acompaño las coincidencias para generar las condiciones de la estabilidad política; el dialogo social, debe ser el  instrumento para acompañar las coincidencias necesarias para generar las condiciones de la estabilidad social.

Si bien el dialogo social es el mecanismo institucional para estas coincidencias, los estados son los responsables de la realización de las políticas necesarias que creen el contexto para sentar las bases de una sociedad mas igualitaria.

Es el estado, el que debe fomentar la negociación colectiva; resguardar la libertad sindical luchar contra el empleo informal reconstruir una sociedad salarial y apoyarse en la economía real. Él dialogo social solo así tendrá los ámbitos necesarios para ser efectivo.

¿Serán capaces los gobiernos de crear estas condiciones? ¿Y seremos capaces empresarios, trabajadores y gobiernos para mirarnos a la cara como hicieron nuestros presidentes, para afrontar el drama de la desigualdad y la exclusión?.

Necesitamos un dialogo social efectivo, que genere resultados concretos para abordar los problemas reales de la región como es el subdesarrollo  y no un dialogo social que termine en propuestas declamativas. Por lo tanto el dialogo social debe ser de  compromiso.

En este sentido, no puede haber un dialogo social si en la mesa no están sentados los sectores de la producción.

Estos deben ser los protagonistas del dialogo social y sobre la economía real deben sentarse los programas de gobierno y no las finanzas, que deben estar al servicio de la producción.

Recordemos que en más del 70 % de los países de nuestra región no hay posibilidades de discutir condiciones de trabajo, como el salario mínimo, ni hay posibilidades de acordar las condiciones de trabajo establecidas en los convenios colectivos. Hay un imperativo moral de superar con urgencia esta situación.

Vemos entonces que hablar del dialogo social para la región, implica una verdadera transformación de la economía, una apuesta de los Estados a una sociedad más respetuosa y justa.

Dicho de otra forma, no hay posibilidades de dialogo social si no hay respeto mutuo entre empresarios trabajadores y gobiernos. Esto incluye evitar la violencia contra los trabajadores cuando reclaman por mejores condiciones de trabajo. América latina también sufre de violencia sindical de los empresarios y de algunos estados.

Tampoco es posible hablar de paz social, en  una economía de la producción si el trabajador no puede solventar las meras condiciones de subsistencia.

Sin salarios suficientes y protección laboral adecuada no hay recuperación ni salida a la crisis. Esto debe ser entendido ya que no hay posibilidad de estabilidad social sin condiciones dignas de trabajo.

{pullquote}En más del 70 % de los países de nuestra región no hay posibilidades de discutir condiciones de trabajo{/pullquote}Es que el fortalecimiento del dialogo social tripartito debe ser concebido como un instrumento que contribuirá a dotar de contenidos a aquellos temas de interés común en las agendas políticas económicas y sociales.

No hay dudas que la situación política en nuestra región impone un estilo de dialogo diferente a partir de la conciencia que todos tenemos de los atrasos y problemas no resueltos y que para alcanzar una solución que implique la promoción social de todos los trabajadores se requiere mucho más que la democracia formal.

Es decir que hay que dotarla  de los contenidos de participación propios de quienes sabemos que a los proyectos de Nación se los realiza de conjunto y con consensos para que la política de Estado se vuelva una realidad evidente.

Luego es responsabilidad de los Gobiernos hacer propias esas propuestas y articularlas en programas concretos.

No queremos algo programático, teórico de taller.

La cuestión es cómo lo  traducimos en el día a día; queremos que se la ponga en práctica en cada uno de los países donde hoy tenemos discriminación, precarización, trabajo infantil, nula  negociación colectiva,  trabajo forzoso, falta de libertad sindical.

En definitiva la institucionalización del dialogo social debe como mínimo servir para:

1)    Mejorar la calidad de vida y las condiciones sociales de los pueblos

2)    Dotar de mayor participación de los trabajadores en la distribución de la riqueza

3)    Promover el trabajo decente y niveles de salarios que permitan no solo una vida digna sino la concreción de la aspiración del progreso social

4)    Acotar la brecha entre la extrema pobreza y la riqueza concentrada  permitiendo la inclusión social y el desarrollo de los sectores más vulnerables

Sabemos que puede haber crecimiento  económico sin desarrollo  social, a expensas de la calidad del empleo, los ingresos de los trabajadores y de la equidad social.

Esta fue la receta de los 90, con su descarnada visión monetarista, con su lógica de reducción de costos laborale

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