¡Abajo el Tea Party!

publicado el 02/03/2011 a las 00:00 , por ICEM / Fuente: Rebanadas de Realidad .

Porque la lucha que se libra en Wisconsin se ha convertido en vanguardia contra el extremismo derechista en EE.UU.


src=En EE.UU., Scott Walker, gobernador del estado de Wisconsin, que lleva apenas un mes en el puesto, comenzó inmediatamente una gran campaña antisindical, aprovechando la histeria sobre el déficit presupuestario como excusa para eliminar sindicatos del sector público, quitándoles su derecho de realizar negociaciones colectivas sobre sueldos y beneficios.

En Madison, capital del estado de Wisconsin, ha sobrevenido una gran ola de protestas legales, que se ha extendido a otros estados, donde legisladores ultraconservadores han introducido diferentes medidas legislativas que de un día para otro hacen perder, en forma inequívoca, el progreso logrado en América en los últimos 80 años.

(La semana pasada, la Región de Norteamérica de la ICEM participó en las protestas realizadas en Madison, enviando a Madison a delegados tanto de Canadá como de EE.UU. También dirigió a Walker una carta escueta, firmada por los Vicepresidentes Regionales de la ICEM, Ken Neumann y Dave Coles, señalando que Walker ha “mostrado claramente una posición ideológica, antisindical y antidemocrática.” (Se puede ver aquí la carta completa.)

En Madison, y, por cierto, en todo EE.UU. y muchas otras partes del mundo, se está levantando una fuerte resistencia a la gran cantidad de cortes draconianos del gasto público, que se basan en planteamientos ideológicos. A primeras horas de la madrugada del 25 de febrero, los Republicanos que controlan la Asamblea, que es la cámara legislativa inferior de Wisconsin, recurrieron a payasadas para lograr la aprobación de los cortes.

Si no fuera por los Demócratas de Wisconsin que participan en el Senado de ese estado, Walker ya habría convertido en ley sus medidas retrógradas. En esa cámara, los Republicanos cuentan con una mayoría de 19 contra 14, pero para poder tomar medidas legislativas necesitan contar con el apoyo de 20 senadores. Los 14 Demócratas se han marchado de ese estado para evitar que se produzca un quórum.

Los cortes propuestos son mucho más que la simple eliminación de negociaciones en el sector público. El proyecto de ley, que consta de 144 páginas, contiene amplios cortes de la atención médica para familias de bajos ingresos, en los dos años próximos reduciría en US$976 millones las subvenciones que provee el estado a centros de educación de la localidad, y le permitiría al gobernador privatizar en forma unilateral cualquiera empresa pública de servicios esenciales, sin solicitar ofertas y sin el consentimiento de la Comisión de Servicios Públicos. También se teje otro atentado más contra los empleados públicos: la legislación propuesta exige una rebaja del 5% de los sueldos, y el monto que se ahorra se asignaría a los fondos de pensiones del sector público.

La lucha que se libra en Wisconsin se ha convertido en vanguardia contra el extremismo derechista en EE.UU. Pero ¿por qué lo que pasa en Wisconsin es de interés para el resto del mundo? Tomando en cuenta el hecho de que EE.UU. sigue siendo la economía más grande del mundo, es importante comprender cinco aspectos de la lucha de Wisconsin:

1. No se trata realmente del déficit ni de medidas de austeridad: son solamente un pretexto. Este año, Wisconsin iba bien encaminado para tener un modesto superávit presupuestario de US$120 millones. Sin embargo, Walker ha logrado dar la impresión de que existe un déficit de US$137 millones, usando estimaciones basadas en el peor de los casos del déficit real y potencial de Medicaid, asistencia legal, cárceles, y deudas con otros estados.

{pullquote}Los cortes propuestos son mucho más que la simple eliminación de negociaciones en el sector público{/pullquote}Para ayudar a ver en su justa medida las invenciones de Walker sobre el déficit presupuestario, Robert Greenwald, director americano de documentales, ha señalado que con solo retirar 151 soldados norteamericanos de Irak, se ahorraría más dinero que lo señalado en el ficticio déficit de Walker. También se resolvería el problema si se exigiera que los in iduos y corporaciones más ricos paguen una parte razonable de los impuestos. En el caso de los ingresos de nada más que 13 principales administradores de fondos especulativos (que ganan aproximadamente US$1 billón cada uno), si se les aplicaran impuestos como ingresos normales en vez de plusvalías, que es un defecto de la legislación impositiva de EE.UU., proveería suficientes ingresos para contratar a 68.000 profesores más.

2. No se trata de intransigencia de los sindicatos. Los sindicatos del sector público de Wisconsin han acordado reducciones de los sueldos y prestaciones sociales. Sin embargo, no están dispuestos a aceptar que se les quite en forma permanente su derecho futuro de realizar negociaciones sobre sueldos y beneficios. Es esto lo que Walker exige.

3. Los trabajadores del sector público no son la causa de los problemas de Wisconsin. Sin embargo, los trabajadores del sector público son la parte más importante de la fuerza de trabajo de EE.UU. que todavía tiene un nivel significativo de sindicalización. La resistencia que se ha registrado en Wisconsin es resistencia a la nueva demagogia que existe en EE.UU., que tiene el propósito de destruir los sindicatos del sector público como último baluarte de la fuerza sindical en América. Es evidente que Wisconsin y Walker y las fundaciones empresariales conservadoras que dirigen este ataque están aplicando como prueba este estado del Midwest. Si se derrota a los sindicatos en Wisconsin, se producirán ataques generalizados contra los sindicatos de otras partes de EE.UU.

4. Para lograr esto, las organizaciones empresariales, que disponen de excelentes fondos, y los medios de comunicación derechistas han intentado constantemente influir en el público norteamericano en contra los trabajadores del sector público. La estrategia que usan es dirigir el resentimiento de los trabajadores del sector privado por lo que no tienen, o por lo que se les ha quitado, como pensiones y beneficios adecuados, contra los trabajadores del sector público que todavía tienen estos beneficios. Se trata de idir para reinar, distrayendo la atención para que la gente no se fije en los ricos que se han chupado casi todas las riquezas de América.

5. Lo más inquietante es que la lucha de Wisconsin es por la credibilidad política nacional del movimiento sindical en EE.UU. Hay muchos políticos que no creen que valga la pena prestar atención a las reivindicaciones sindicales. Una derrota en Wisconsin reforzaría la idea de que los sindicatos son tan débiles que no tienen importancia.

Para decirlo de manera sencilla: lo que pasa actualmente en Wisconsin es una guerra de clases, ni más ni menos.

La ICEM insiste que hay que parar al Gobernador Walker en Wisconsin. Escriba cartas de protesta a govgeneral@wisconsin.gov, o envíelas por fax al número: +1 608 267 8983. Y, al hacerlo, rogamos enviar una copia a la ICEM, en info@icem.org.

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