“Las mujeres ya están produciendo alternativas y caminos de transición justa”

publicado el 04/10/2018 a las 15:58 , por Comunicación CREAT .

Entrevista con Tica Moreno, integrante de la Marcha Mundial de las Mujeres (Marcha Mundial das Mulheres-MMM) Brasil

 

Cómo participará la Marcha Mundial de las Mujeres en esta Tercera CREAT?

Además de agradecer la invitación de la CSA, también estamos presentes en la Conferencia porque creemos que ocupa un lugar muy importante en la construcción de alianzas en este momento y para profundizar discusiones programáticas y resistencias contra el avance neoliberal.

En el marco de las alianzas que hemos venido construyendo tenemos muchos acumulados en este debate sobre energía, trabajo y medio ambiente, y debemos poner más énfasis en la dimensión de la justicia ambiental.

La CREAT es una oportunidad para dar un salto en términos de nuestras luchas y de la elaboración colectiva en común para dar resistencias, siguiendo la propuesta de la CSA.

Hay un concepto compartido en esta CREAT que es el de “transición justa”. ¿Cómo lo define?

Desde la MMM nos sumamos a esta herramienta que es la transición justa. Cuando hablamos de ella estamos hablando al mismo tiempo del presente y del futuro, eso implica necesariamente hacia dónde queremos ir y de qué forma lo estamos transitando. El movimiento feminista tiene mucho que decir al respecto, desde su critica el modelo de desarrollo desde una óptica capitalista, y lo pone en perspectiva desde la sostenibilidad de la vida. Este concepto permite sacar al mercado y a las ganancias del centro del debate, y poner en el centro los procesos que garantizan la producción del vivir en igualdad y en armonía con la naturaleza.

A la vez, abordar la transición justa desde el feminismo y las cuestiones que implican al mundo del trabajo, incluye ampliar la noción misma de trabajo, entendiendo que esto no es solo el empleo, en tanto trabajo asalariado, sino todo el trabajo que garantiza la producción del vivir, los trabajos de cuidados y domésticos -no remunerados- protagonizados por las mujeres. Somos nosotras quienes garantizamos el cuidado de la vida misma.

Sabemos que las mujeres están protagonizando las resistencias en todo el continente. De allí que el punto que podemos aportar para pensar una transición justa es la construcción de igualdad de sostenibilidad de la vida como eje estratégico para avanzar y para cambiar el paradigma.

¿Qué vínculo tiene la soberanía alimentaria y energética desde una perspectiva feminista?

Recuerdo un encuentro de mujeres por la soberanía alimentaria y energética que hicimos MMM con mujeres de Vía Campesina de Brasil, articulando ese debate hace diez años atrás. No se puede discutir energía por fuera de otros elementos de la organización social.

Cuando hablamos de soberanía energética y soberanía alimentaria de los pueblos, cuando definimos los retos y desafíos que queremos como pueblos, eso significa enfrentar las desigualdades en términos de producción, de consumo, de género. Cuando vamos a pensar las soberanías populares -y esto incluye la soberanía energética-, tenemos que preguntarnos: energía para qué y para quién, como aprendimos del Movimiento de Afectados por las Represas (MAR). Siempre hay que recordar esta discusión.

¿Qué impactos de género tiene el uso, manejo y producción de energías?

Las mujeres están más impactadas por la pobreza energética. Pero no debemos ocuparnos solo de esto, sino prestar atención a cómo mantener a las mujeres en ese lugar es funcional al sistema capitalista y patriarcal. Pensar para qué y para quién es la energía es poner al cuidado y a las necesidades humanas para la sostenibilidad de la vida en el centro de la preocupación.

Es momento de reconocer a las mujeres como sujetos que producen conocimiento, considerar nuestros saberes y visibilizar lo que estamos haciendo. Las mujeres ya estamos produciendo alternativas y caminos que contribuyen hacia la transición justa. En el caso de Brasil, en Rio Grande do Norte hay mucha experiencia de mujeres que pueden aportar como alternativas y soluciones.

¿Cómo evalúa el diálogo entre el movimiento feminista y sindicalista?

Hay un proceso de organización de las mujeres incluso dentro de la CSA, y hay avances en la preocupación para que las mujeres participen. Aquí, en Brasil, las mujeres de la CUT (que integra la CSA) están moviéndose y desde la MMM tenemos mucho diálogo y actividades con ellas para fortalecer la perspectiva feminista en la elaboración de la CSA y de todo el movimiento sindical.

Claro que hay obstáculos porque el machismo estructura nuestra sociedad, no es solo nombrar la igualdad para cambiar las prácticas, pero considero que hay voluntad política para avanzar en la construcción de igualdad y fortalecer la voz de las mujeres dentro del movimiento sindical. Hay una construcción del feminismo más allá de los espacios de los movimientos que también fortalece la construcción feminista dentro de nuestros movimientos.

Las mujeres estamos mostrando nuestra capacidad de movilización, posicionadas no solo con temas que pueden verse más vinculados a las mujeres, como el derecho al aborto -que sobre todo es un tema de justicia social-, sino en otros como la lucha contra el fascismo y las políticas de ajuste. Desde nuestra auto-organización somos un movimiento incontrolable.
 

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