Cambiar el paradigma sin afectar el empleo

publicado el 04/10/2018 a las 15:32 , por Comunicación CREAT .

Entrevista a Pablo Emilio Santos Nieto, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Energía de Colombia (SINTRAELECOL Nacional) y miembro del Comité Ejecutivo de Industriall Global Union

 

¿Cuáles son los desafíos que tienen los sindicatos del sector de la energía?

El principal desafío es el cambio de la matriz energética y el avance de la industria 4.0. En ese desarrollo tecnológico y el cambio de la matriz estamos quedando obsoletos en algunos puestos de trabajo, se están creando algunos puestos sobre los que no hay mayor control de los sindicatos, y cada día se hace más difícil esa labor sindical por los mismos procesos de tercerización que hay al interior del sector energético. Si unimos tercerización con cambio de modelo tenemos un problema en la posibilidad de sindicación y representación de los trabajadores.

¿Cómo intentan revertir esta situación?

No ha sido fácil porque implica cambiar los paradigmas del sindicalismo tradicional; empezar a olvidar que el frente de trabajo está en determinado sitio en particular y, a la vez, dar un proceso amplio de capacitación en sindicalismo básico para todos los trabajadores, para que entiendan la posibilidad que tienen y la necesidad de exigir sus derechos. Otro problema son los procesos de sindicalización de los trabajadores en empresas tercerizadoras en Colombia. Para enfrentar estos problemas hemos venido avanzando en la representación de ese grupo de trabajadores y en el incipiente desarrollo de proceso de negociación colectiva con las empresas tercerizadoras. Trabajamos en la firma de acuerdos marco globales que permitan la aplicación del derecho a la asociación y negociación desde las casas matrices hacia las empresas subsidiarias.

Decir que vamos a cambiar el modelo desde el movimiento sindical es imposible. La pregunta es ¿cómo enfrentamos los retos? Si me van a cerrar las plantas de generación térmica de combustibles líquidos, pues yo tengo que entender cuál va a ser el modelo de implementación de reemplazo de esas tecnologías, mirar cómo se va a desarrollar la contratación en los modelos energéticos alternativos y mirar cómo puedo llegar a esos trabajos.

Por ejemplo, si antes había cuadrillas que recorrían las líneas de alta (tensión) y para eso utilizaban diferentes medios, pero hoy se trabaja con drones, entonces yo tengo que mirar cómo reclutar trabajadores para operar el dron, porque ya la cuadrilla desapareció. Esto ejemplifica el cambio de paradigma.

Un concepto que atraviesa toda la CREAT, desde el mundo del trabajo y en diálogo con movimientos sociales, es el de “transición justa”. ¿Cómo se lleva adelante esta transición?

De manera muy precaria. Ha sido muy complejo que el movimiento sindical pueda asumir y digerir este tema. Nos toca hacerlo con mucho empeño y mucha imaginación para este cambio de paradigma. Mucho trabajo en la cabeza de los dirigentes para que entiendan que el mundo nos cambió. No ha sido sencillo. En esto están jugando un papel fundamental las organizaciones sindicales macro como la CSI, la CSA, que nos están ayudando a entender la magnitud del problema y formular alternativas que permitan enfrentar la problemática.

En América Latina seguimos teniendo sindicalismo primario, se sigue hablando de empresa y no de sector, es un tema muy complejo por nuestra naturaleza caudillista, un modelo difícil de desmantelar, centrado en lo pequeño. Existen percepciones antagónicas entre los modelos sindicales de Europa y de las Américas, teniendo en cuenta además que las empresas matrices están en Europa y poco les interesa lo que pasa en los países emergentes, los intereses terminan siendo diferentes. De pronto, para ellos, el tema de transición justa es contraria al interés nuestro.

¿Cómo se dan las negociaciones colectivas en Colombia?

En mi organización sindical hemos venido centralizando las políticas de negociación colectiva del sector como tal, y la hemos intentado implementar en las distintas multinacionales que operan en el sector, pero también en las empresas pequeñas que desarrollan la labor. Lo que pasa es que a veces es complicado que el trabajador de base entienda el desarrollo político del sindicato y que entienda para dónde va o por qué algunos temas deben tratarse más allá de la negociación salarial.

Hoy enfrentamos negociaciones por grupo empresarial no por sector, de tal manera de que sea más sencilla la generación de la discusión, pero no siempre es fácil. Por ejemplo, un grupo tiene cuatro empresas y los trabajadores están sindicalizados por cada una, entonces cuesta resolver colectivamente aunque tengan conflictos compartidos. Todavía la fortaleza la tienen ellos, las corporaciones, por nuestra división y por nuestra imposibilidad de centralizar la discusión.

¿Cómo es el diálogo del movimiento sindical con organizaciones ambientalistas, pueblos campesinos e indígenas, que muchas veces son expulsados de sus territorios por proyectos extractivistas bajo el argumento de que son parte del modelo de desarrollo?

Hemos pasado por caminos simétricos pero no iguales, lo que nos mantiene en líneas paralelas, cada cual detrás de su interés. Lo importante de la Conferencia es que podamos encontrar puntos de confluencia de los intereses de las organizaciones sociales y de nosotros, es el esfuerzo que debemos hacer en el tema ambiental. Porque aquí también una cosa es en Europa y otra en las Américas: en Europa están intentando desarrollar proyectos hídricos, mientras que aquí los están prohibiendo. También hay diferencias en el tema de género, son discusiones mucho más álgidas en América que en Europa. Encontrar puntos de confluencia termina siendo complejo pero es necesario, así como necesitamos encontrar alternativas sin afectar el empleo.

 

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