Resolución 17

publicado el 21/06/2017 a las 14:59 .

1. El latifundio concentrador de monocultivos que degrada los recursos naturales, es el modelo agrario más extendido en América Latina y el Caribe. En el Continente la propiedad de la tierra viene concentrándose en pocas manos, siguiendo la lógica del capitalismo mundial.

2. La extranjerización de las tierras y la desnacionalización de inmensas extensiones del territorio, sumadas al control realizado por las transnacionales del conjunto de la cadena productiva, desde las semillas – en general transgénicas – hasta la industrialización y distribución, se ha convertido en una inaceptable fuente de exclusión de campesinos, pueblos originarios y afro descendientes, así como de generación de trabajo análogo a la esclavitud y precario.

3. La CSA plantea que la reforma agraria es un elemento fundamental del desarrollo sustentable y la democratización de la propiedad de la tierra una condición esencial de la misma. Igualmente, la Reforma Agraria es necesaria para hacer efectiva la justicia social y ambiental, lograr la revalorización del trabajo, mejorar la distribución de la renta y alcanzar la seguridad y soberanía alimentaria de cada país. Es una medida que refuerza el protagonismo y la relevancia del Estado como motor del desarrollo económico y social.

4. La CSA entiende que al fortalecer la agricultura familiar y a las/os trabajadoras/es rurales, potenciando el vínculo con la tierra, la reforma agraria se convierte en un importante instrumento de generación de empleo, de democratización de la propiedad, con una ocupación más equilibrada de los territorios y un uso más racional de sus recursos para ampliar la producción de alimentos para la población, así como la soberanía alimentaria de los países. Tales medidas, son necesarias para la constitución de un mercado interno fuerte y pujante, condición para el crecimiento autosustentable, fundamental para el enfrentar los impactos de la crisis capitalista y son también imprescindibles para la supervivencia misma del planeta.

5. Frente a estos desafíos la CSA levanta en alto la bandera de la reforma agraria, la defensa de la soberanía alimentaria de las naciones y denuncia a las multinacionales que pretenden monopolizar la cadena de producción de alimentos, la imposición de monocultivos motivados en los agrocombustibles o simple producción de alimentos como commodities objeto de la especulación. Defiende una mayor inversión pública en el sector, con presupuestos destinados a la desapropiación de los latifundios, a los asentamientos y a la formación científica y tecnológica de la población rural.

6. Denunciamos la violación de los DDHH de los que luchan por la democratización del acceso a la tierra y condenamos la creciente criminalización de los movimientos sociales acción que vienen desarrollando las elites y sus medios de comunicación para impedir el progreso social. Saludamos y apoyamos a las/ os que luchan por la reforma agraria.

7. Finalmente, la CSA llama a sus afiladas a fortalecer el trabajo de organización de las/os trabajadoras/es del campo, en sus diferentes modalidades y expresiones, a establecer alianzas con otras organizaciones y movimientos sociales que luchan por la reforma agraria y la soberanía alimentaria.

 

Reforma Agraria

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