En la Cumbre de los Pueblos realizada en Santa Marta, la CSA reafirmó su estrategia de alianzas regionales y presentó una posición conjunta para incidir en la agenda climática y energética global.
En el marco de la Conferencia “Más allá de los combustibles fósiles”, desarrollada en Santa Marta, Colombia, la Confederación Sindical de trabajadores y trabajadoras de las Américas (CSA) participó en la Cumbre de los Pueblos, un espacio de articulación impulsado por movimientos sociales de la región.
En representación de más de 160 delegados y delegadas de 12 países, la CSA, en articulación con la CSI, la ISP, la ITF y la TUED, reafirmó su estrategia de alianzas para promover una transición justa que coloque en el centro el trabajo decente, los derechos laborales, la negociación colectiva y la protección social.
En este contexto, el Secretario de Fortalecimiento y Organización Sindical de la CSA, Marcelo Di Stefano, destacó el proceso de construcción colectiva que llevó a la elaboración de una posición común del movimiento sindical:
“Estamos participando más de 160 delegados y delegadas de doce países, organizados por la CSA junto a organizaciones internacionales, en un proceso que lleva tiempo de trabajo y que en estos días se consolidó en un documento que presentaremos en la plenaria gubernamental”, afirmó.
Di Stefano también valoró el rol del gobierno colombiano en la realización del encuentro:
“Queremos destacar la importancia y la valentía del gobierno de Colombia de mantener su promesa de realizar esta conferencia, a pesar de las dificultades, en un momento en que la energía está en el centro de la agenda geopolítica”, señaló, al tiempo que reclamó mayores espacios de participación para los actores sociales.
El Secretario de la CSA subrayó que la propuesta sindical se construyó en articulación con diversos movimientos sociales de la región:
“No hay transición justa sin grandes alianzas de quienes representamos a los sectores populares. Este es un acumulado construido con organizaciones campesinas, feministas, estudiantiles y ambientales”, expresó.
Frente a lo que definió como una “crisis civilizatoria”, marcada por desigualdad, conflictos bélicos, crisis democrática y emergencia climática, Di Stefano fue enfático en señalar las condiciones necesarias para una transición energética con justicia social:
“No hay transición justa posible sin trabajo decente, sin libertad sindical, sin negociación colectiva, sin protección social, sin salud y seguridad laboral y sin recalificación de los trabajadores. No queremos dejar a nadie atrás”, remarcó.
Finalmente, reafirmó el carácter político de la propuesta sindical:
“Queremos una transición justa en todos los sentidos: feminista y popular. La única forma de construirla es con la unidad de los movimientos sociales y sindicales”, concluyó.





